10 claves para mejorar nuestra marca personal a través de las palabras

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Hace tiempo que nos apetecía dedicar una entrada al poder de la palabra (escrita y hablada) a la hora de mejorar nuestra marca personal. Porque sí, porque tú también la tienes, aunque no fueras consciente hasta que algún gurú, coach, trainer, v/blogger o flogger (vaaaale, esta última no viene a cuento, pero rima ;)) te iluminó y añadió otro aspecto más a pulir en tu vida laboral.

Podríamos definir, a grandes rasgos,  la idea de marca personal como  “el conjunto de atributos fundamentales de una persona; todo aquello por lo que se le reconoce y diferencia del resto de individuos y que se representa por su nombre, su aspecto y sus características asociadas: personalidad, intereses, capacidades, educación... (y debilidades, añadiría yo). Cada uno de nosotros, seamos conscientes o no,  somos una marca desde que nacemos. Unos pocos afortunados desarrollarán una marca personal clara y definida desde la más tierna infancia. Al resto (la mayoría), nos tocará trabajar para irla mejorando y adaptando a lo que necesitamos con el paso de los años.

El Dr. Lair Ribeiro, en su ensayo "La comunicación eficaz" (Edit. Urano, Barcelona, 1999. Hay también un estupendo resumen de esta obra a cargo de Nery Parada Bonilla disponible gratuitamente en la red) distingue en forma de porcentajes nuestra capacidad de influencia en los demás: 

  • 7% Comunicación verbal (lo que digo)
  • 38% Tono de voz (cómo lo digo: entonación, tono de voz, silencios...)
  • 55% Lenguaje corporal e indumentaria (es la famosa imagen visual: nuestra morfología, gestos, forma de caminar, relación espacial, posturas, expresión del rostro, vestimenta...)

Cuando hablamos de que la primera impresión es la que cuenta, no vamos del todo desencaminados: según diversos estudios, como el de la Universidad de York (2014), tardamos apenas un segundo en forjarnos una impresión sobre una persona. Lo más curioso es que a veces ni siquiera necesitamos verla: un simple "hola" a través del teléfono es más que suficiente para que nos caiga bien o directamente sintamos antipatía.

Así pues, y sin desmerecer ese 93% que abarcan el tono de voz, lenguaje corporal y aspecto físico, hoy vamos a centrarnos en ese 7% que depende de la comunicación verbal. ¿Por qué? Pues porque su control nos otorga coherencia. La coherencia se transforma en credibilidad. Y ya sabemos que la credibilidad es fundamental para avanzar en cualquier proyecto personal o profesional que empecemos. Actualmente, y debido a la proliferación (y casi) obligación que tenemos de aparecer en las redes sociales, el valor de la palabra  se ha amplificado y forma un tandem indisoluble a la hora de hablar de marca personal.  Aquí van 10 pequeños tips, sencillos pero efectivos para fortalecer tu marca personal sin dejar de ser tú:

  1.  Separa tus cuentas profesionales de las personales en las redes sociales. Puede parecer obvio, pero estamos hartos de ver cuentas que unen amiguetes de toda la vida con compañeros de trabajo e incluso peor... jefes y clientes. No, no y no. Los temas de conversación y el tipo de lenguaje que utilizamos varía enormemente en un caso y otro, así que no los mezclemos y controlemos siempre la privacidad: qué quieres que se vea de ti y qué no.

  2. Cuida tu lenguaje. Ya no podemos decir aquello de "las palabras se las lleva el viento". En internet, incluso cuando borres un texto o un comentario, no puedes controlar que alguien la haya reproducido o citado en otro sitio web. Eso, en cierta medida, nos hace esclavos de nuestras palabras. No insultes. Si tienes que hacer de forma pública una crítica negativa de una institución o empresa, hazlo de forma coherente, exponiendo razones y pruebas. ¡Imagínate que un día tengas que volver a tratar con ellos! 

  3. Adapta tus mensajes a la audiencia. A veces lo olvidamos, pero la responsabilidad de que el receptor entienda el mensaje que deseas transmitir no es suya, sino tuya. El público es el que marcará el tono de tu mensaje (tanto escrito como hablado, incluyendo, por supuesto, redes sociales). A más de uno se nos viene a la mente aquel profesor que sabía todo-y-más pero cuyas clases eran soporíferas porque era incapaz de adaptar su discurso al nivel del conocimiento de los alumnos. No caigamos en eso. 

  4. Cuida la ortografía y redacción de tus escritos.  Hasta la información más relevante pierde fuerza y credibilidad si está “adornada” con erratas o faltas de ortografía. ¿Qué pensarías acerca de la competencia profesional de su autor? 

  5. Huye de las muletillas cuando estés exponiendo un tema. Hará que el interlocutor se despiste y automáticamente solo piense en cuántas veces repites "vale" en tu discurso. 

  6. Evita los temas innecesariamente polémicos cuando no tienes confianza con el lector/interlocutor, sobre todo si no están relacionados con tu faceta profesional. Las tres marías (religión, fútbol y política), mejor en un ámbito que no sea el  profesional. Resultarás cansino, cuando no irritante y es muy posible que te ignoren o incluso peor, perderás toda capacidad de influencia.

  7. Céntrate en transmitir lo positivo.  Debes intentar adoptar siempre la perspectiva más positiva al expresarte. Fíjate en el cambio que supone hablar de "Seguro de enfermedad" y "Seguro de Salud". Ambos servicios se refieren a lo mismo, pero... ¿a que te sientes más atraído por el segundo? Es el "efecto Pigmalión".

  8. Si te parece interesante mencionar ideas de otros autores, no olvides citarlos adecuadamente. Resta credibilidad al conjunto de tus mensajes que pretendas hacer pasar por propias las aportaciones de otras personas. Eso no te quita valor, todo lo contrario, te otorga valores muy positivos como honestidad y humildad, que al venderse caros, son un valor en alza hoy en día.

  9. Sé tu mismo. Aprovecha tus debilidades. Si eres tímido y tienes que dar una charla, por ejemplo, puedes empezar gastando una pequeña broma sobre este tema. Habrás cortado el hielo: la audiencia ya no se sorprenderá de que te sonrojes de vez en cuando, estará más atenta a tus palabras y tú te sentirás más relajado.

  10. Practica. Practica. Practica. Las debilidades se superan trabajándolas. Es entonces cuando dejan de ser un freno y se convierten en una característica positiva de tu marca personal. Esa que te hace único e inigualable ;)

Claves para la corrección de una tesis doctoral

 

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Si estás escribiendo tu tesis doctoral... ¡Felicidades! 

Jamás he conocido a nadie que no se quejara de que el tiempo se le echaba encima mientras escribía su tesis. Lo que en un principio parecía un mar de tiempo se ha convertido en un suspiro. ¿La culpa? Cierto relax al principio (en algunos casos) pero, sobre todo, la duración y el esfuerzo que suponen los pasos de plantear tu hipótesis, llegar a la síntesis y exponer de forma adecuada las conclusiones. Afortunado además el que no tiene que compaginarlo con una jornada laboral de ocho horas o trabajos interminables de fin de semana.

Los conocimientos en la materia elegida son imprescindibles, por supuesto. Pero hay otros tres aspectos fundamentales a los que no siempre se les presta la debida atención y que, de hecho, pueden marcar la diferencia en la nota final del expediente:

  1. redacción adecuada
  2. coherencia estructural
  3. ortografía perfecta 

Llegados a este punto, debemos plantearnos qué proyecto pretendemos presentar, ver por dónde flaquea y analizar qué es lo que podemos modificar para estar orgulloso de ese ejemplar cuya vida no acaba con su presentación, sino que se convertirá en un texto de consulta y de utilidad para futuras promociones. Suena bien, ¿verdad?

 Antes de corregir una tesis debemos:

  • Tener clara la estructura del texto. Escribir, documentarse, escribir, documentarse... hasta el infinito y más allá.
  • Analizar el contenido.
  • Dejar el texto en "reposo" durante unos días (u horas, si el tiempo apremia) antes de iniciar la corrección. 

La mayoría de los traductores y correctores de texto dejamos "reposar" el documento tras una primera corrección o traducción: este alejamiento de la obra nos permite disociar elementos que habíamos pasado por alto. Es uno de los pasos más importantes de todo escrito que deba ser leído o publicado y que no deberíamos saltarnos nunca. 

A continuación, estudiaremos de la forma más objetiva posible las fortalezas y sobre todo las debilidades del trabajo. Es importante también, que, desde el principio seamos conscientes de la facilidad (o no) que tengamos para hablar en público. Y practicar, practicar y practicar. Existen cinco puntos fundamentales, que son:

1. Analizar nuestras capacidades reales, esfuerzo o asesoramiento

La redacción de la tesis inluye la investigación realizada, su proceso y los resultados obtenidos a través de la tríada de Hegel: hipótesis, antítesis y síntesis. Algunos estudiantes cuentan con una buena capacidad de escritura y unos conocimientos suficientes para estructurar el discurso de forma adecuada y entregar un trabajo pulido y coherente, sin errores de ortografía ni gramática. Si ese no es nuestro caso, no estaría mal ser sensatos y buscar asesoramiento lingüístico de calidad.

2. Seguir unas pautas de corrección sistemáticas 

Una sola lectura nunca es suficiente. Insistimos: en el momento de corregir tu tesis, debes distanciarte de ella. Dedicar tantos días de trabajo a un proyecto supone asumir lo que debería decir un apartado. El problema surge cuando lo que dice no es exactamente lo que tenemos en nuestra cabeza. Es muy habitual tener muy claro un concepto mental, pero después tener problemas para plasmarlo en un papel con la coherencia, estilo y claridad que se desearía. Por ello, si no tomas distancia, el trabajo de corrección será inútil, ya que no verás dónde están los errores. Esta es, posiblemente,  la principal razón para delegar el trabajo de corrección en manos de un profesional, ya que nuestros amigos, conocidos, allegados y demás pueden no querer o no tener los conocimientos necesarios para realizar una lectura profesional. A estas alturas suponemos que ya tienes claro que la última persona a la que deberías pedir una corrección es a un compañero de estudios por razones obvias ;)

3. Organización del tiempo

Factor fundamental que tenemos que controlar. Tenemos dos posiblidadaes:

  • Primero, escribe la tesis y luego dedícate a corregirla. Reserva varios días para esta tarea. Nunca lo hagas de forma apresurada, porque es un momento clave que puede desmerecer lo que hayamos conseguido hasta ahora.
  • Realiza de forma sistemática una revisión tras cada sesión de escritura. Personalmente, me parece la mejor opción. Tienes razón, es un incordio, pero todos los errores que veas durante la redacción te ahorrarán días de trabajo cuando estés llegando al final del camino.

Es importante que elijas la opción que te haga sentir más cómodo, y la apliques de forma sistemática y ordenada, siempre dejando pasar al menos un día (o varias horas si estás muy "pillado) entre revisión y revisión.

4. ¿Dónde corregir la tesis?

Si se te ha pasado por la cabeza la cafetería cuqui de la esquina, no (a no ser que tengas una capacidad de concentración fuera de lo común). Necesitas un sitio silencioso, tranquilo donde puedas leer en voz alta, consultar dudas de carácter ortotipográfico y/o gramatical sin distracciones. Ya lo sé. Suena fatal, pero piensa que solo serán unos días de tu vida y merecerá la pena. Ya lo celebrarás luego.

5. Grábate exponiendo la tesis

Escúchate (o mírate) luego con los ojos/oídos de un examinador. Verás cómo cambia la percepción de tu discurso. Te ayudará a mejorar tus debilidades y sobre todo, te dará seguridad. Y si al final resulta que enamoras a la cámara... ve directo a una escuela de interpretación; tu futuro puede estar en otra parte ;)

6. Valora la opción de un corrector profesional 

Por muy bien que uno escriba, la revisión de un proyecto realizada por un profesional aporta valor a cualquier texto y supone un extra del que es importante saber beneficiarse. Ten en cuenta que un corrector profesional siempre conservará tu estilo personal y consultará todos los cambios y sugerencias contigo. Serás siempre el que tome la última decisión. El texto nunca dejará de ser "tuyo".

Eso sí, la experiencia me ha dejado dos cosas claras:

  • No contrates al más barato, sinceramente. Contrata a un profesional cuya lengua materna sea aquella en la que vas a entregar la tesis. Con el paso del tiempo he comprobado que de bueno, bonito y barato puedes conseguir dos simultáneamente, tres es imposible. No obstante, consulta precios. Ya verás que no es para tanto. 
  • No le pases la patata caliente al corrector. La investigación y la escritura es tu labor; el corrector debe corregir y pulir el texto en cualquier ámbito lingüístico. Dale el trabajo cuando realmente esté finalizado. No añadas ni quites contenido, porque solo conseguirás dificultar su labor, alargar el tiempo y encarecer el trabajo.

Espero que estas pequeñas claves te sean de utilidad. Ya sabes que puedes contribuir con tu opinión, preguntar lo que quieras y si te ha gustado, compartir. 

¡Hasta la próxima entrada!

Feliz Navidad

 

A los que nos leéis y a los que no; a los que nos regaláis un "me gusta" y a los que nos pondríais un "vaya bodrio" si hubiera esa opción; a los que compartís nuestras actualizaciones y a los que jamás se os pasaría por la cabeza; a los que nos contratáis y a los que nos hacéis la competencia; a los que dais valor a nuestra profesión y a los que pensáis que "eso lo hace cualquiera"; a los que nos ayudáis día a día a hacer realidad nuestro sueño y a los que ponéis zancadillas, que de todo se aprende. 


A todos. Feliz Navidad y gracias. Gracias inmensas por estar ahí. ¡Qué sería la vida sin un poquito de sal!

 

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El Maestro Yoda y la diferencia entre hipérbaton y anástrofe

Aunque parezca increíble, el post más leído del blog hasta el momento es el que explica la diferencia entre anáfora y cátafora. ¿Por qué? Pues básicamente porque formó parte de la PAU de junio de 2015 y a muchos alumnos les pilló por sorpresa. Tanto, que incluso apareció en prensa y televisión (telediarios incluidos). 

Otro de los dúos de enfants terribles fáciles de confundir dentro del listado de figuras literarias básicas es el del hipérbaton y la anástrofe, que “iguales parecen, pero no son”. Vamos a aprovechar la sabiduría de uno de los personajes más famosos que se hayan creado jamás para no volver a confundir estas dos figuras literarias. 

¿Por qué es importante corregir y actualizar un CV?

Uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta cuando buscamos trabajo es presentar un currículo actualizado. Sin embargo, es sorprendentemente habitual encontrarse con currículos de personas que aspiran a puestos de "alto standing" llenos de faltas de ortografía o escritos con un estilo anticuado o, por el contrario, demasiado coloquial. A la vista del panorama actual del mercado laboral, es pues, imprescindible actualizar nuestro CV y hacerlo de un modo coherente. 

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Habitualmente, hay tres puntos importantes relacionados con el curriculum vitae que pueden abrirnos una puerta (normalmente a una entrevista) o acabar directamente en la papelera (error, fail, erreur, seguir mandando e-mails a las empresas de nuestros sueños y vuelta a empezar):

  • El CV tiene faltas de ortografía.

No pienses que no. Esto pasa. Y mucho. Ya puedes tener el mejor expediente académico del mundo y aparecer hecho un pincel, que un CV con  faltas de ortografía va de cabeza a la papelera o se descarta en un abrir y cerrar de ojos. ¿Por qué? Porque demuestra dejadez y también, porque una persona con una mala ortografía no es válida para muchos puestos de trabajo. Cada vez más, se tiende a la idea de que un empleado, no importa su rango, representa la imagen de toda la empresa. Por tanto, si presentas un CV con mala sintaxis o con faltas de ortografía, el reclutador se imaginará que cada vez que envíes un e-mail lo aderezarás con alguna falta, así que, definitivamente, no se arriesgará.

Sí, ya sé que estarás pensando que alguien que tiene un buen expediente académico no comete faltas de ortografía. La realidad es otra, solo tienes que ver las redes sociales de muchos políticos, empresarios... ningún estamento se libra: 

http://www.abc.es/local-comunidad-valenciana/20150415/abci-redes-sociales-politicos-201504151235.html

Ellos ya están ahí arriba, pero tú no. Así que demuéstrales que la buena ortografía puede ser patrimonio de todos, no importa tu procedencia.

Corregir tu CV es tan sencillo como dedicarle un ratito de tu tiempo a un documento realmente importante. ¿No tienes ese tiempo?, ¿no quieres hacerlo?, ¿deseas una segunda opinión? Busca a algún experto que te lo corrija (¡hola, estamos aquí!).

  • El CV tiene incoherencias sintácticas o problemas de estilo.

Vale, ya lo tienes. Es decir, no tienes faltas de ortografía. Lo has pasado por el corrector de Word y te lo ha revisado tu amigo Sapientín. Sabes que tu perfil encaja, pero no te llaman. Puede ser que ya tengan otro candidato (pasa mucho, no te fustigues), pero también puede ser que la sintaxis de tu CV sea rara, que el tono escogido sea muy informal para un puesto en esa multinacional, o todo lo contrario: la empresa es "moderna" y no soporta ese lenguaje tan formal que consideran anticuado.

¿Qué hacer? Lo primero, personaliza el CV dependiendo de a dónde lo vayas a enviar. Investiga en la red cómo es esa empresa; si es muy formal o más casual; quién la dirige; qué tipo de producto venden y sobre todo, a quién se lo venden. Algunas redes sociales, como LinkedIn, pueden ser un buen referente para visitar perfiles de trabajadores de esa empresa y ver qué requisitos resaltan en sus presentaciones.

  • Carta de presentación y CV demasiado largos.

Hoy en día, con tantísima gente buscando un puesto de trabajo, hay más oferta que nunca para cubrir poca demanda. Si a eso le sumamos que el reclutador (tras una ardua tarea de investigación se ha llegado a la conclusión de que también es una persona) suele estar a menudo bajo presión o desbordado para encontrar al candidato perfecto, tienes que saber diferenciarte del resto a la vez que mantienes un estilo propio, que te sientas cómodo defendiendo y a la vez, plantear, de un modo indirecto, todo lo bueno que puedes aportar a esa empresa. Todo esto puedes conseguirlo con una carta de presentación y un currículo actualizado que no deben ser, en ningún caso, demasiado extensos. Es, por eso, fundamental saber escoger las palabras y el tono que vas a utilizar.

 

Consejos básicos para corregir tu CV

  • Ortografía, gramática y estilo. Insistimos. El CV se corrige varias veces. Exige tiempo. Cuando lo enviemos, debemos estar seguros de que es perfecto para el puesto de trabajo al que aspiramos.
  • Imprímelo. No es ninguna tontería. Léelo de arriba a abajo, de abajo a arriba y por secciFotolia 96235001 XSones. Nunca sabes lo que van a leer primero, así que asegúrate de que todo es coherente. Después de enviarlo, quédate con una copia para saber exactamente qué has contado a esa empresa y qué no y archívala.
  •  La fuente que escojas, el estilo, el tamaño de los títulos y del cuerpo del texto, los colores que vamos a utilizar... tienen que mantener una coherencia. La fotografía también es importante, acorde con el puesto al que aspiramos y la estética general de la empresa. Otro punto importante son los idiomas. Nunca exageres tu nivel de otro idioma. ¡Imagínte que luego la entrevista es directamente en inglés o chino mandarín! Al corregir tu CV asegúrate de que todo esté en español o en el idioma que necesites para ese puesto, pero no mezcles. Si metes anglicismos o palabras en otro idioma, escríbelas correctamente y en cursiva.
  • Deja fuera todo lo que no sea relevante para ese puesto. ¿Cómo podemos ahorrar líneas que distraigan al reclutador pero no nos resten valor? Por ejemplo, si tenemos un título universitario, queda claro que hemos pasado la educación primaria y la secundaria, por lo tanto estos dos últimos sobran. Lo mismo para voluntariados, colaboraciones o premios que no tengan que ver con el puesto al que aspiramos.

  • Pídele a un experto que lo lea, relea y te sugiera posibles mejoras. Cuatro ojos ven más que dos.          

 Y si no tienes a nadie a mano o simplemente deseas que lo analize un profesional, ponte en contacto con Eword Comunicación. No hay nada que nos guste más que corregir, traducir y trabajar contenidos :).

Por cierto:

"Currículo currículum se escriben con tilde y en redonda, mientras que la locución curriculum vitae no se acentúa gráficamente, de acuerdo con la nueva Ortografía de la lengua española."

Palabrita de Fundéu.

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