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Posedición no es igual a traducción "kamikaze"

 

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Esta entrada nace como resultado de una conversación online hace unos días entre varios colegas de profesión. Una de ellas comentaba que había tenido que rechazar un trabajo de posedición porque le habían entregado un dosier de presentación de una campaña directamente traducido a través de Google. Al cliente, que no estaba familiarizado con el mundo de la traducción, alguna mente preclara le había hablado de cómo conseguir un texto profesional de calidad a mitad de precio que una traducción convencional.

¿Cómo acabó la historia? Podríamos decir que bien. Después de la sorpresa inicial por ambas partes, se le explicó al cliente en qué consistía un servicio de posedición, qué requisitos debería cumplir el texto a tratar y por qué, en su caso concreto, necesitaba un traductor "de carne y hueso"

Dependiendo del texto que tengamos, podremos necesitar un servicio u otro. Vamos a intentar aclarar aquí qué podemos esperar de un servicio de posedición.

A grandes rasgos, la posedición es una traducción efectuada por un traductor automático especializado supervisado y corregido posteriormente por un traductor "de carne y hueso". Dentro de esos traductores automáticos, hablamos de programas profesionales, adaptados en muchas ocasiones al tipo de empresa. No entran en esa categoría Google Translate, Babylon, Politraductor ni ninguna plataforma gratuita online. El motivo no es otro que estos traductores anteriormente citados  son máquinas: no piensan (de momento), traducen de forma literal, no entienden de giros idiomáticos y muy a menudo ofrecen errores gramaticales y de sintaxis. Hasta tal punto que el Instituto Cervantes retiró a finales del 2013 su traductor automático online. Digamos que nos facilitan la comprensión del documento, pero este no tiene ni la calidad ni el estilo aceptable para ser publicado o enviado al cliente cuando lo que nos interesa es presentar una imagen cuidada de nuestra empresa o nuestros servicios.  

Si el cliente nos presenta un texto coherente, traducido por una sistema automático profesional, entonces el traductor sí podrá hacer una labor de revisión y corrección rápida y más económica, borrando todo rastro de traducción automática y presentando un texto de una calidad óptima.

Puede usarse en traducciones de material de uso interno, manuales o instrucciones para usuarios, borradores de documentos, diapositivas, dosieres, correos electrónicos, contenidos de páginas web…  Sin embargo, su uso está totalmente desaconsejado en cualquier tipo de material literario, documentos oficiales y trabajos de marketing y publicidad, donde el doble sentido de las palabras y los juegos del lenguaje son parte fundamental. Tanto como explicar a nuestros clientes, que no siempre están familiarizados con este tipo de servicios, qué opción es la que mejor se adapta en cada momento a su necesidad de traducción o corrección. 

Esperamos que esta entrada te haya sido de ayuda. Si es así, nos encantaría que lo compartieras ;)
¡Hasta el próximo post!
 
 
 

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