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Cómo escribir más y mejor. Los mapas mentales

 

Escribir textos largos y complejos es difícil, y puede convertirse en tarea desesperante si lo que pretendemos es presentar un trabajo limpio, claro y ordenado.

A lo largo de los años he puesto en práctica diferentes herramientas para conseguirlo y, sin duda, mi favorita son los mapas mentales. ¿Otra ventaja añadida? Que pueden extrapolarse a otros ámbitos fuera de la redacción y la creatividad.

Si tú también deseas mejorar tu productividad, sigue leyendo. ¡Te resultará útil!

 

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¿Qué son los mapas mentales y cuál es su origen?

Los mapas mentales son diagramas con palabras, freses, iconos o imágenes unidas mediante líneas de colores. Partiendo de una idea principal, a modo de apunte visual, comenzamos a añadir frases, imágenes, palabras y todo tipo de ideas alrededor de ese núcleo principal. Pueden colocarse en el sentido del reloj o en sentido contrario; lo importante es que asociemos las ideas y las recordemos fácilmente.

De este modo, esquematizamos un tema en líneas que van interrelacionando las ideas con sus conceptos secundarios o específicos; líneas que más adelante desarrollaremos hasta conseguir un texto con nuestro toque personal.

 

Un poco de historia

Las primeras noticias que tenemos sobre el uso de mapas mentales se remontan al siglo III d. C.  con diagramas creados por Porfirio de Tirso para explicar los conceptos aristotélicos. Siglos más tarde, el mismo Leonardo Da Vinci recurrió en numerosas ocasiones a esta herramienta para ordenar sus ideas.

Sin embargo, fue en 1974 cuando se «oficializaron» a través del ensayo divulgativo Use your Head, del psicólogo británico Tony Buzan. Increíblemente, hubo que esperar hasta 1987 para que Cómo utilizar su mente en su versión traducida al español llegara a nuestras librerías. Desde entonces, el uso de los mapas mentales se ha extendido y perfeccionado, adaptándose incluso (como veremos más adelante) a las nuevas tecnologías.

Buzan nos explica cómo el cerebro está lleno de conexiones neuronales y que, cuando vemos una imagen de dichas conexiones, se aprecia un enramado de neuronas y sus enlaces complejos; algo que no podemos plasmar si intentamos reflejarlo en un formato plano o lineal. Así, los diagramas tradicionales requieren que el lector asimile la información de derecha a izquierda y de arriba abajo, como si estuviésemos leyendo un texto.

No obstante, lo natural para el cerebro es explorar la página al completo sin un patrón lineal definido; es decir, mediante un pequeño gran caos que los hemisferios cerebrales deben ordenar y fijar posteriormente, lo que nos hace «trabajar doble» por decirlo de algún modo. Por tanto, como nuestro cerebro conecta las ideas de forma lógica y creativa (no lineal), los mapas mentales emulan la forma «natural» de trabajar del cerebro y nos ayudan organizar mejor dichas ideas, a comprender y a retener más rápidamente los conceptos.

De este modo, uso la información recopilada en el mapa mental antes de plasmarla por escrito. Me resulta especialmente útil ante interrupciones, ya que permite retomar al instante la idea principal sobre la que estaba trabajando tan solo con ver el dibujo o la palabra clave del mapa mental. El proceso de escritura no se ve afectado por la interrupción, como tampoco lo hará la jerarquía de ideas que habíamos establecido. Como autores ganamos tiempo, ordenamos y evitamos dispersarnos. Créeme, tus lectores te lo agradecerán.

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Utilidades y cómo ponerlos en práctica

¿Es posible que me suene esto de los mapas mentales? ¡Claro que sí! Muchos docentes los consideran una herramienta fundamental en su día a día que, además, ayuda a sus alumnos a asimilar y clasificar sus temarios. No obstante, los sucesivos cambios y tendencias educativas han logrado que su uso no sea tan habitual como, en mi opinión, debería.

Seguramente ya te habrás dado cuenta de que sirven para casi todo: crear listas ordenadas; planificar un evento, un examen, un viaje; analizar un negocio o una situación; preparar conferencias o ensayos; desarrollar una novela (tramas, subtramas, personajes principales y secundarios); crear el índice de contenidos de una tesis doctoral... por no hablar de su utilidad en materias tan dispares como psicología, por ejemplo.

Ahora que ya sabes lo útiles que pueden resultar, seguro que estás deseando crear tu primer mapa mental. ¿Cómo hacerlo? 

Una vez que tengas un poco de práctica, estos consejos dejarán de resultarte útiles porque habrás creado tu estilo personal pero, hasta entonces, aquí van un breve resumen:

  • Decide cuál será tu idea clave y sitúala en el centro.

  • Empieza a crear las ramas a partir de dicha idea clave. Este punto es el más crítico y a menudo se presenta como una auténtica tormenta de ideas si el tema principal es denso, pero cuando toque desarrollar el texto verás que ha merecido la pena. Explora los temas, decide cuáles son más importantes y sigue un orden en sentido del reloj o en contra. 

  • Organiza y ve dándole forma al mapa. Jerarquiza, categoriza y empieza a plasmarlo en el texto final. Comprobarás que avanzas más rápido y que el texto muestra las ideas de forma ordenada y precisa.

 

Elementos de los mapas mentales

Como toda herramienta personal, existen diferentes formas de identificar los conceptos. Estos son los que yo utilizo y a los que me he acostumbrado, pero existen más:

  • Tema central o núcleo. Puede ser una imagen, frase o palabra clave. 

  • Temas hermanos o ramas. Todos son del mismo nivel y puedes agregar tantos como desees, pero ten en cuenta que más adelante deberás ordenarlos o situarlos en diferentes categorías generales.

  • Temas hijos o bifurcaciones. Parten de la ramas o hermanos y en la representación gráfica son los más pequeños. Puedes añadir todos los que estimes conveniente, pues son los que amplían la información de aquello que enumerábamos en los hermanos o ramas.

A continuación, te muestro un mapa mental creado en 5 minutos para un dosier sobre el concejo de Llanes (Asturias, España). He elegido este mapa porque, como ves, está libre de toda floritura, pero nos sirvió para ahorrar tiempo y establecer los puntos que el cliente deseaba ver reflejados. Usé mindmeister versión básica (gratuita) desde la tablet.

 

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Herramientas para crear mapas mentales de forma rápida y sencilla

Muchos fanes de los mapas mentales recomiendan seguir utilizando lápiz y papel porque facilitan la retención de ideas en nuestro cerebro. Sin embargo, afortunadamente, disponemos también de numerosas herramientas online que agilizarán aún más la tarea:

FreeMind. Disponible para iOS, Android y Linux, nos permite crear mapas mentales o conceptuales de manera muy sencilla e intuitiva por medio de una gran variedad de iconos, colores, lineas... y lo mejor de todo, ¡es gratuita!

Ayoa (antes iMindMap). La app oficial de la persona que popularizó el uso de los mapas mentales, Tony Buzan, está disponible para Mac y Windows. Permite crear mapas mentales, lluvia de ideas y gestionar proyectos. Añade la vista del mapa de tiempo y una utilidad para dibujar ramas a libre albedrío. En una palabra: maravillosa. Eso sí, no es gratuita, aunque ofrece un periodo de prueba de 7 días.

MindNode. Su interfaz es, posiblemente, la más intuitiva que conozco. Crear mapas mentales y compartirlos nunca ha sido tan sencillo. En este caso, el periodo de prueba gratuito es de dos semanas. ¿Algún defecto? De momento solo está disponible para Mac e iOS.

XMind. Una herramienta especialmente concebida para profesionales tremendamente popular que permite tomar notas, depurar ideas, administrar información, brainstorming, gestión de proyectos e insertar imágenes prediseñadas directamente desde su galería. Disponible para Mac, Windows y Linux, podemos probarlo gratuitamente para un único proyecto, pero ofrece diferentes licencias para elegir la que más se ajusta a nuestras necesidades con una relación calidad-precio realmente buena.

mindmeister. A diferencia de las anteriores, mindmeister es una herramienta totalmente online, es decir, no necesitamos descargar ningún software. Al gestionarse y almacenarse en la nube, podemos utilizar cualquier sistema operativo y cambiar de un terminal a otro sin problema, accediendo simplemente a través de cualquier navegador. ¿Un plus importante? Dispone de una versión Básica gratuita y diferentes planes específicos entre 4,99 y 12,49 €/mes. 

miMind. Recomendable si deseas gestionarla desde tu teléfono móvil, sea Android o iOS, ya que resulta muy intuitiva, pero es bastante más farragosa en su versión para escritorio. Permite crear y compartir 10 mapas en formatos PNG, JPG y PDF de forma gratuita. 

Xmind ZEN. Otra aplicación intuitiva para sobremesa. Su versión de prueba es más que suficiente para proyectos sencillos, así que tenía que estar entre las recomendadas porque puede salvarte de más de un apuro.

  

Te invito a que utilices cualquiera de estas herramientas (o lápiz y papel si eres más tradicional) para dar forma a cualquier texto, ponencia o proyecto en el que debas organizar y poner en orden tus ideas.

¿Conocías los mapas mentales? ¿Los usas? ¿Te resultan útiles? ¡Cuéntanos!

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